En la Senda del Oso el asfalto es lo de menos: lo que recuerdas al volver es el corzo que cruzó la pradera, el milano girando sobre el desfiladero y el hayedo encendido en otoño. Esta guía es práctica y va al grano de la identificación: qué vas a ver de verdad pedaleando, cómo reconocerlo sin ser naturalista y en qué época y punto buscarlo.
Si lo que quieres es el panorama completo de ecosistemas y conservación, lo tienes en la guía de naturaleza de la Senda del Oso. Aquí nos centramos en lo que cabe en una salida en bici.
La regla de oro: madruga o quédate al atardecer
El grueso de los avistamientos se concentra al amanecer y al atardecer. A mediodía la fauna descansa y se esconde. Si tu objetivo es ver animales, sal temprano o apura la última hora de luz, pedalea despacio y en silencio, y lleva unos prismáticos ligeros: para las rapaces, las aves de río y la osa Molina marcan la diferencia.
Fauna que verás casi seguro
Corzos. El más fácil de todos. Pequeño y esbelto, pardo rojizo en verano y grisáceo en invierno, con una mancha blanca muy visible en el trasero cuando huye. Aparece al borde de las praderas y en la transición entre bosque y prado.
Aves rapaces. Mira al cielo abierto y verás milanos y ratoneros dibujando círculos, y con suerte el águila real. Sobre los desfiladeros de Peñas Juntas y Valdecerezales planean los buitres leonados, inconfundibles por su tamaño y por volar en círculos casi sin batir las alas.
Aves de río. Donde la senda se acerca al Trubia o al Teverga, fíjate en el martín pescador (un destello azul y naranja a ras de agua), el mirlo acuático (pardo con pechera blanca, se zambulle en la corriente) y la lavandera cascadeña (cola larga y amarillo bajo el vientre).
Jabalíes y zorros. Más nocturnos, pero al anochecer o en tramos poco transitados es habitual cruzarte con un jabalí (oscuro, corpulento, casi siempre en grupo) o un zorro (rojizo, con la cola larga y espesa rematada en blanco).
Lo que se ve con suerte y paciencia
- Nutria ibérica: en los tramos limpios y tranquilos del río, al amanecer. Discreta y rápida, más fácil de intuir por el rastro que de ver.
- Ciervo: más arriba, en zonas de monte. En septiembre se oye la berrea mucho antes de verlos.
- Aves más esquivas: la garza real quieta en la orilla, el azor entre el arbolado y el cárabo si te quedas cerca del bosque al caer la noche.
Lo que casi no se ve, pero está
La senda atraviesa el hábitat del oso pardo cantábrico, el lobo ibérico, el urogallo (en peligro crítico) y el quebrantahuesos. Son tan esquivos que verlos desde la bici es casi imposible. La excepción amable es Molina, la osa que vive en semilibertad en el cercado del Fernanchín, en Proaza: hay un mirador gratuito a pie de senda y el avistamiento es prácticamente seguro en horas de actividad. Si te fascina el oso, tienes su historia y su biología en el oso pardo cantábrico; para verlo en libertad, toca acercarse a Somiedo.
Flora que reconocerás sin ser botánico
Hayedos. El árbol rey de estos valles (Fagus sylvatica). Tronco liso y gris, copa densa. En primavera, verde brillante; en otoño, de mediados de octubre a noviembre, se enciende en tonos cobrizos que son la mejor foto del año. Especialmente espectaculares en Quirós.
Robledales y castaños. En las zonas más bajas domina el roble (albar y carballo), mezclado con castaños, muchos de ellos centenarios.
Tejos. El más venerable es el Tejo de Bermiego, en Quirós, con entre 1.500 y 2.000 años y declarado Monumento Natural. Merece de sobra el pequeño desvío.
Flores que buscar en mayo y junio. Es el pico floral: más de veinte especies de orquídeas silvestres endémicas, además de narcisos, gencianas y lirios en los prados. En los desfiladeros y rincones húmedos, los helechos ponen el verde primigenio.
Calendario rápido de lo que ver
- Primavera (abril-junio): el mejor momento. Flora en flor, fauna activa con crías y hayedos de un verde intenso. Mayo y junio son el pico.
- Verano (julio-agosto): menos avistamientos de día porque la fauna busca sombra. Pedalea temprano y aprovecha el frescor de los túneles.
- Otoño (septiembre-noviembre): hayedos cobrizos, berrea del ciervo en septiembre y setas. Insuperable para fotografía.
- Invierno (diciembre-marzo): menos fauna activa, pero los ríos crecidos y los picos nevados al fondo cambian por completo el paisaje.
Dónde parar para verlo mejor
- Cercado del Fernanchín (Proaza): la osa Molina, con mirador gratuito a pie de senda. El avistamiento seguro del viaje.
- Embalse de Valdemurio (Quirós): aves acuáticas y un buen sitio para parar con los prismáticos.
- Desfiladeros de Peñas Juntas y Valdecerezales: buitres leonados y paredes con vegetación colgante.
- Desfiladero de Las Xanas (Santo Adriano): se hace a pie, no en bici. Naturaleza salvaje concentrada, excavada por el río Viescas.
- Bosque de Bermiego (Quirós): robledales viejos y el tejo milenario.
Cómo hacerlo sin molestar a la fauna
No te salgas de los caminos señalizados, no des comida a ningún animal, baja el ruido (nada de música alta) y, si llevas perro, átalo en las zonas de fauna. Estás pedaleando por un corredor ecológico, no por un parque urbano.
Y la logística juega a tu favor: alquilas la bici en Entrago, bajas la senda a tu ritmo parando en cada mirador y, al terminar en Buyera, te recogemos con la furgoneta y te devolvemos a Entrago. Así dedicas el día a mirar el bosque en lugar de pedalear de vuelta. Tienes el recorrido entero y el mapa en la guía de la Senda del Oso.