El 26 de mayo de 1996, dos oseznas pardas cantábricas huérfanas ingresaron en el cercado de Fernanchín, en Proaza. Se llamaron Paca y Tola, y vivieron ahí hasta su muerte — Tola en 2018 y Paca el 10 de abril de 2025. Su llegada consolidó el nombre comercial “Senda del Oso” y convirtió la vía verde asturiana en la más visitada del norte de España.

Esta es su historia completa, con fechas contrastadas y el enlace a la situación actual (Molina, la osa que vive hoy en el mismo cercado). Firmada desde Entrago, al pie de la senda, donde llevamos +20 años viendo a las familias venir a verlas.

El rescate y la llegada (1996)

A principios de 1996, una camada de oseznas cantábricas quedó huérfana tras la muerte de la madre — un caso habitual entonces, cuando la población cantábrica estaba casi extinta (menos de 70 ejemplares).

Dos de las crías, originalmente bautizadas como Selva y Charli, fueron rescatadas y llevadas al cercado de Fernanchín, una instalación de semi-libertad habilitada por la Fundación Oso de Asturias entre los concejos de Proaza y Santo Adriano.

Fecha oficial de ingreso: 26 de mayo de 1996.

Tras la llegada al cercado y la repercusión mediática que generaron, los nombres comerciales quedaron como Paca y Tola — nombres más sonoros, más fáciles de recordar, que acompañarían la narrativa de recuperación del oso pardo cantábrico durante casi 30 años.

El cercado de Fernanchín

40.000 m² de superficie en semi-libertad, a pie de senda. Terreno con arboleda, refugios, bebederos y zona alta visible desde el mirador exterior. Gestionado por la Fundación Oso de Asturias con cuidadores fijos.

Desde el mirador de acceso libre, visible desde la propia Senda del Oso, el público puede observar a las osas sin molestarlas. No hay contacto directo ni visitas interiores — son animales protegidos, no de zoo.

El cercado está en el km 19 aproximadamente desde Entrago si haces la ruta en bici, y a 1 km desde el casco de Proaza si vas andando o en coche.

El efecto sobre la vía verde

El nombre “Senda del Oso” se consolida comercialmente tras la llegada de las osas. Antes de 1996 el trazado se conocía localmente como “la vía del tren minero” o “la ruta del Trubia” — nombres descriptivos sin gancho turístico.

A partir de 1996 el nombre “Senda del Oso” se impuso. Primero por proximidad geográfica al cercado, luego por asociación directa con Paca y Tola. Medios de comunicación, guías turísticas y folletos adoptaron el nombre, y en pocos años la vía verde se convirtió en la más visitada del norte de España, con decenas de miles de personas al año.

Las vidas de Paca y Tola en el cercado

Casi tres décadas juntas. Datos destacados:

  • Especie: Ursus arctos arctos (oso pardo cantábrico, subespecie europea).
  • Esperanza de vida en libertad: 20-30 años.
  • Esperanza de vida en semi-libertad: puede superar los 30.
  • Peso adulto: hembras 85-180 kg; machos 100-260 kg.
  • Comportamiento: activas al amanecer y atardecer, descanso mediodía.

Durante los primeros años fueron objeto de cuidados especiales (eran crías). Más tarde se integraron a ritmo natural — alimentación mixta (fruta, frutos secos, miel, carne ocasional), observación a distancia por los cuidadores, control sanitario periódico.

Ninguna de las dos se reprodujo dentro del cercado (no era el objetivo — eran animales de conservación educativa, no cría en cautiverio).

Muerte de Tola (2018)

Tola murió en 2018, tras más de 20 años en el cercado. Causa natural, vinculada a la edad avanzada. La noticia apareció en medios nacionales y regionales — Tola y Paca se habían convertido en referencia pública de la recuperación del oso cantábrico.

Paca quedó sola durante unos años (hasta la llegada de Molina).

La llegada de Molina (2013)

Molina es una osa parda rescatada en 2013 que se incorporó al cercado. Había sido encontrada en situación de orfandad — caso similar al de Paca y Tola, con una camada sin madre.

Desde entonces comparte el cercado con Paca, y tras la muerte de Tola en 2018, Paca y Molina convivieron hasta 2025.

Molina es hoy la única osa activa del cercado, visible desde el mirador a pie de senda, y el símbolo vigente de la Senda del Oso.

Muerte de Paca (10 de abril de 2025)

Paca murió el 10 de abril de 2025, tras casi 29 años en el cercado. Causa natural vinculada a la edad — era una de las osas en cautiverio de mayor edad registrada en España.

Con su muerte se cierra el capítulo de las dos oseznas llegadas en 1996. El nombre “Senda del Oso”, sin embargo, permanece — y Molina es hoy la osa del cercado, ocupando el mismo rol simbólico que tuvieron Paca y Tola durante tres décadas.

Qué queda hoy

Molina sigue activa en el cercado de Fernanchín. Acceso libre y gratuito desde el mirador. Horarios mejor visibles: primera hora de la mañana y últimas horas de la tarde.

En paralelo, la Fundación Oso de Asturias continúa el trabajo de conservación en libertad:

  • Más de 350 osos pardos cantábricos en la cordillera cantábrica actualmente (estimación).
  • Programa activo de monitorización, vigilancia contra furtivos y educación ambiental.
  • La Casa del Oso en Proaza es el centro de interpretación que explica todo este trabajo.

El legado de Paca y Tola va más allá del cercado: visibilizaron al oso cantábrico ante el gran público y contribuyeron al éxito de la recuperación de la especie.

Cómo ver a Molina

Es muy sencillo. El mirador de Fernanchín está a pie de senda, entre Proaza y Santo Adriano. Acceso libre y gratuito, sin taquilla ni horario.

  • En bici: km 19 desde Entrago en la Senda del Oso.
  • Andando: desde Proaza, 1 km por la senda hasta el mirador.
  • En coche: aparcar en Proaza o Buyera, caminar por la senda hasta el mirador.

Con paciencia y un poco de silencio se la ve casi siempre. Si no aparece al principio, vuelve en 15-20 min — cambia de posición a lo largo del día.

Nuestros consejos

“Empieza por la Casa del Oso antes de ir al mirador”. Pones contexto en 1 h y luego ves a Molina con otros ojos — entiendes qué come, por qué está ahí, cómo se llegó a la recuperación. Cambia la visita.

“No le hagas ruido ni le lances comida”. Es zona de fauna protegida. Todo lo que rompa el comportamiento natural del animal es sanción y, lo peor, le perjudica.